Antes de empezar, quiero que sepan que he recorrido un camino largo, el cual me ha permitido llegar a esta comprensión. Más allá de ser juzgada por aquel que ES, fui amada y comprendida. Pude ver mi propia oscuridad y las acciones que cometí en mi vida de manera inconsciente; sentí vergüenza de mi pasado. Sin embargo, no me sentí juzgada. En mi interior, Él me mostró el camino para observar la verdadera naturaleza de la materia y darme cuenta de cómo funciona realmente este plano terrenal.
Durante siglos, la religión tradicional nos ha inculcado que nacemos con una “mancha” un pecado original. Nos enseñan que somos inherentemente pecadores, culpables y que debemos pasar la vida suplicando perdón, pagando con sacrificios y obedeciendo leyes basadas en el miedo y culpa.
Como lo he dicho ateriormente mientras este en este plano buscaré de manera conciente la verdad que nos hace libre, en este momuento busco el inicio del error y porque se dío.
En 1945, enterrado en las arenas de Nag Hammadi (Egipto), se descubrió un grupo de manuscritos prohibido que lo cambia todo: el Primer Apocalipsis de Santiago. En este evangelio secreto, Jesús resucitado le confiesa a su hermano Santiago una verdad liberadora: el ser humano no inventó el pecado. Fuimos las víctimas de un secuestro cósmico.
El Origen del Error: La Blasfemia de Yaldabaoth
Para entender de dónde viene el mal, debemos mirar hacia los cielos, pero no a la Fuente verdadero, sino al creador de este universo material. En los evangelios gnosticos en el Evangelio Secreto de Juan, Jesús habla sobre el inicio del error y la creación del mundo material, su nombre es Yaldabaoth (también conocido como el Demiurgo o Saklas). Nacido de un error de la entidad divina Sofía (la Sabiduría), Yaldabaoth es un ser incompleto, lleno de ego e ignorancia. Al mirar a su alrededor y no poder ver los mundos de luz espiritual superiores (el Pleroma), cometió el verdadero pecado de soberbia al proclamar egoístamente: “Yo soy Dios y no hay otro Dios fuera de mí”.
Al ignorar por completo a la Fuente Verdadera, este falso dios con sus ayudantes los arcontes crearón una prisión de carne y hueso — nuestros cuerpos físicos — y encerró en ellos las chispas de luz divina (Espíritu) para que fuéramos sus súbditos. Pues el ser humano tiene la energía que da vida la cual ellos carecen.
Como bien descubrimos en nuestro análisis: la humanidad no es mala, sino que está ignorante de la verdadero Padre-madre de todo, de su naturaleza espiritual, a parte es como si el ser humano estuviera pagando está pagando en la Tierra el error y la ceguera de su carcelero.
El Cautiverio: «El Señor os ha llevado cautivos del Señor»
En el texto del Segundo Apocalipsis de Santiago, Jesús desenmascara la estrategia de este falso creador con una de las frases más misteriosas y reveladoras de todo el manuscrito:
«El Señor os ha llevado cautivos del Señor, cerrando vuestros oídos para que no oigan el sonido de mi palabra… Vosotros no sois un instrumento de su compasión, sino que es por medio de vosotros que él hace violencia».
¿Qué significa este enredo de palabras? Es una trampa cósmica de dos niveles:
- El Secuestro (Un “señor” contra el Otro): El “Señor” material (el falso dios, Yaldabaoth) ha secuestrado y cegado a la humanidad para que no pueda escuchar al “Señor” espiritual (la Fuente Original, el Dios Verdadero).
- La Trampa del Ruido: El texto dice que Yaldabaoth los distrae con «trompetas, flautas y arpas de esta casa». Es decir, mantiene a los seres humanos ocupados con los ruidos del mundo, entretenimiento vacío, fanatismo y religiones materiales para que vivan en piloto automático. Al cerrarnos los oídos espirituales, nos usa como sus títeres para generar violencia y caos. Mediante este sufrimiento, se genera la suficiente fricción para extraer el Loosh (la energía de la cual el sistema se sostiene), creando el bucle cerrado de la reencarnación donde la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma.
La Farsa del Templo y el Auto-Encadenamiento
Jesús ataca directamente el orgullo de las religiones oficiales que adoran al Dios de la materia, lanzando una advertencia contundente:«He aquí, yo os he dado vuestra casa, la que decís que Dios ha hecho, aquella (casa) en la que él prometió daros una herencia… Esta (casa) la condenaré a la destrucción y al escarnio de los ignorantes».
Los seres humanos construyen templos de piedra y creen que allí encontrarán la salvación. Jesús desenmascara esa mentira: Dios no habita en edificios. Esas “casas” pertenecen al plano material de Yaldabaoth. Por eso, Jesús añade una fuerte sentencia para quienes defienden el sistema del opresor:«Pero vosotros mismos os habéis juzgado, y por eso permaneceréis encadenados. Os habéis oprimido, y os arrepentiréis, pero no sacaréis provecho alguno. Mirad al que habla y buscad al que calla».
Al aferrarse a las leyes del falso dios creador, el ser humano se juzga y se encadena a sí mismo a la rueda de la reencarnación y el sufrimiento físico.
La Respuesta del Universo: Un Padre-Madre Lleno de Compasión
Si el dios de este mundo es un tirano iracundo que exige sacrificios y castiga, ¿quién nos defiende? Jesús revela la existencia de la Fuente Original, el Dios Verdadero Incorruptible, Inefable, Incognosible, al que define como un Padre-Madre bondadoso.«Renunciad a este camino difícil, que es tan variable… Porque él no os juzgará por lo que hicisteis, sino que tendrá misericordia de vosotros. Cuando Jesús dice «Pues no fuisteis vosotros quienes lo hicisteis, sino vuestro Señor», está desvinculando a la humanidad del llamado pecado. Confirma de manera contundente que la blasfemia original, el error y la distorsión de la creación pertenecen exclusivamente a Saklas (Yaldabaoth).
Él no fue un hombre iracundo, sino un Padre bondadoso».¡Aquí está la liberación absoluta! La Fuente Original (el Padre-Madre primordial) tiene una compasión infinita hacia ti. Él sabe que fuiste emboscado, que estás atrapado en un cuerpo físico y que actúas bajo el engaño de Yaldabaoth. Por eso, el Dios Verdadero no siente ira, no te juzga por tus errores terrenales ni te pide sacrificios. Jesús mismo lo aclara: «Yo soy el Justo, y no juzgo. No soy amo, pues, sino ayudador». Él no viene a mandar, viene a rescatar.
El Mapa de Escape:
Las Contraseñas para el Post-MuerteEl texto nos cuenta que Santiago terminó siendo perseguido y apedreado por las autoridades de Jerusalén. Pero mientras su cuerpo físico era destruido, su alma aplicó el mapa de escape militar que Jesús le enseñó para el momento de la muerte.
Cuando el alma humana sale del cuerpo, es interceptada en los cielos inferiores por los Arcontes (o tres detentores que roban almas). Estos guardianes te interrogan e intentan hacerte sentir culpa para obligarte a reencarnar. Pero Jesús le dio a Santiago las palabras exactas para vencerlos:
Declara tu superioridad espiritual: Diles que tú eres “un recipiente mucho más precioso que la raíz de donde ellos salieron”. Tienes más luz que tus creadores físicos.
Invoca el Conocimiento Imperecedero:
Clama a la verdadera Sofía y expón el error de Acamot (la madre de los Arcontes), recordándoles que nacieron de la ignorancia.
El colapso del sistema: Al escuchar estas contraseñas, el texto dice que los Arcontes “caerán en confusión y culparán a su propia raíz”. El engaño se rompe, el sistema de control se cae y el alma asciende libre.
Conclusión: El Refugio del Silencio Interior
El Primer Apocalipsis de Santiago no es una profecía del fin del mundo, sino un llamado a despertar hoy. No tenemos que esperar a morir para empezar a ser libres, el recordar es aqui y ahora.
Estos evangelios gnósticos revelan la otra parte de la verdad que le hacía falta a la historia humana. Por supuesto, a los administradores de este sistema no les conviene en absoluto que el ser humano conozca su origen divino y soberano. Ahora se puede comprender profundamente el porqué de las persecuciones brutales contra los discípulos originales de Jesús, y lo que vino siglos después con la Inquisición: una maquinaria de terror diseñada para borrar y quemar cualquier escrito que hablara de esta liberación.
Sin embargo, hay un hecho profundamente reconfortante. Los carceleros de esta Matrix pudieron haber hecho de todo para ocultar la Gnosis, pero no lograron destruirla. Este personaje llamado Silvia Esther Garibaldi lo ha vivido en carne propia, y estos libros enterrados por siglos ya dieron testimonio de su propio despertar y recordar hace más de 1,600 años atrás. La verdad permanece intacta.
Aunque el sistema Matrix y sus Arcontes llenen el mundo de ruido, templos materiales, miedo, guerras mundiales, extraterrestres, eclipses y culpa, Jesús nos dejó la clave final para conectar con la Fuente desde ahora:
«Sin embargo, podréis guardar silencio vuestros corazones».
Apaga el ruido del mundo. Deja ir la culpa que te impusieron. Entra en el silencio místico de tu propio corazón, porque ahí es donde reside tu chispa divina, donde recuerdas de dónde vienes, quién eres, y donde absolutamente nadie puede volver a encadenarte.